18 julio 2011

¿ESTÁ TU MENTE LISTA PARA INVERTIR?

Por Kim Kiyosaki
 
Aprende cómo los grandes inversores piensan y cómo puedes conseguir ese modo de pensar, también.

¿Quieres ser una mujer rica? La mayoría de las mujeres responden afirmativamente, o “Bueno, yo prefiero ser una mujer rica que una mujer pobre.” Y, por supuesto, están los que responden: “Sabes, el dinero no lo es todo. Y prefiero ser feliz a ser rica.” No entiendo por qué algunas personas creen que ser felices y ser ricos son excluyentes entre si, que deben elegir una u otra. Mi pregunta es: ¿Por qué no ser ambos a la vez? ¿Por qué no ser rica y feliz?

 
En “Encontrando a la mujer rica que hay en ti“, definimos a una mujer rica como alguien que es financieramente independiente, una mujer dedicada a hacerse cargo de su vida financiera y que no depende de otra persona para su bienestar financiero. Así que la primera pregunta que generalmente me hacen es, “¿Por dónde empiezo?” Y si ya han empezado, la pregunta es, “¿Cómo puedo seguir haciendo crecer lo que tengo?”

La respuesta no es precisa, no es una fórmula “paso a paso”. El siguiente paso se encuentra en ti, específicamente en tu forma de pensar. ¿Por qué es esencial tu forma de pensar? Porque cómo y lo que piensas, lo que te dices a ti mismo, el cómo reaccionas ante las circunstancias y a lo que aspiras, afectará directamente a lo que recibes en la vida.

Por ejemplo, si piensas que la vida es dura, la vida será dura. Si piensas que no puedes hacer algo, no serás capaz de hacerlo. Si tienes tanto miedo de cometer un error que evitas lo nuevo y desconocido, no aprenderás ni crecerás. Sin embargo, si tus palabras son “yo puedo” y “yo lo haré”, y dices más a menudo “sí” que “no”, y vez lo nuevo y desconocido como una aventura y una oportunidad para aprender, tus probabilidades de éxito aumentarán dramáticamente.

Así que es fácil decir simplemente: “Cambia tus pensamientos, cambia tu forma de pensar,” pero ¿Es realmente tan fácil de hacerlo? Esta es la primera pregunta que me hago. Y es sorprendente cuando comienzas a buscar respuestas lo rápido que aparecen.

Un día, un amigo me dio un libro que acababa de leer llamado “Mindset” de Carol Dweck. Y la investigación de Dweck tocó una fibra sensible en mi. Aquí hay un breve resumen:

Hay dos tipos de modos de pensar. La primera es la mentalidad fija. Las personas con una mentalidad fija creer que una persona nace con una cierta cantidad de inteligencia y esa cantidad no cambia. Su personalidad, sus talentos, fortalezas y debilidades se mantienen constantes a lo largo de su vida. Ella puede aprender cosas nuevas, pero su inteligencia no crece.

La segunda mentalidad se llama mentalidad de crecimiento. Las personas con una mentalidad de crecimiento creen que su inteligencia, habilidades, aptitudes y carácter pueden cambiar constantemente y mejorar a través del aprendizaje y la experiencia.

Aquí está la clave: Debido a que las personas con mentalidad fija creen que tienen una cantidad fija de inteligencia, pasan toda su vida demostrando lo inteligentes que son. Estas son las personas que hacen alarde de sus grados y títulos. Ellos saben todas las respuestas. Ellos buscan constantemente validación. Y debido a esto, no pueden cometer un error. No pueden fallar. Si lo hicieran, el fracaso pondría en peligro su propia existencia. Piensan: “Si cometo un error, no soy tan inteligente o talentoso como me describo.” Ellos no buscan lo desconocido. Y no corren riesgos, ya que pueden fallar. Estos no son los emprendedores del mundo.

Las personas con mentalidad de crecimiento, por el contrario, le dan la bienvenida a los desafíos. Desean enfrentar lo desconocido. Optan por los problemas más difíciles. Tienen una pasión por aprender y crecer. Quieren probarse constantemente porque así es como mejoran.

Me encanta aprender. Yo sé muy bien, por experiencia propia, que la manera en la que yo personalmente crezco es enfrentando cosas que no sé si puedo hacer (cosas que a menudo me aterrorizan) y haciéndolas. Sin embargo, entendiendo los dos modos de pensar, me di cuenta de que realmente tengo los dos, dependiendo del tema.

Por ejemplo, yo siempre pensé de mí como mala en lo que respecta a la pintura y el dibujo. Ahora me doy cuenta de que no es verdad. Simplemente no me he tomado el tiempo para aprender esas habilidades. Lo mismo con la jardinería – sin esperanzas. De nuevo, no es cierto. Si aprendiera sobre jardinería y aplicará lo aprendido, estoy segura de que podría ser una excelente jardinera.

Lo que me recuerda el tema de mi columna, dinero e inversión. ¿Alguna vez has escuchado a una mujer decir: “No soy buena con el dinero”? O, “Mis ojos se ponen vidriosos cuando pienso en invertir” Qué tal ésta: “Invertir es muy difícil. Mi mente no piensa de esa manera” O, “Empecé a invertir, pero me aburrió” Tal vez incluso tú hayas dicho algo similar. Estos pensamientos son todos procedentes de una mentalidad fija. La mentalidad de crecimiento diría: “Yo no sé mucho sobre inversiones actualmente, pero puedo aprender y probablemente convertirme en una gran inversora.”

Así que si tienes una mentalidad fija, ¿Cómo adoptas una mentalidad de crecimiento? He encontrado que el primer paso y el más fácil es la conciencia. Si escuchas tus palabras y vigilas cuál es tu reacción ante las situaciones, comenzarás a reconocer cuando estás con una mentalidad de crecimiento y cuando estás con una mentalidad fija.

Cuando se trata de invertir, si te quedas en una mentalidad fija, creo que tus posibilidades de éxito son escasas. Veo que la gente se congela cuando les garantizo que van a cometer errores con sus inversiones. Es parte del proceso.

En la inversión, a veces gano y a veces pierdo, pero siempre me vuelvo más inteligente y mejor preparada para mi próxima inversión. Cometer errores, aprender de ellos y volverse cada vez más inteligente, son parte del proceso de inversión y, como se puede ver, son ideales de la mentalidad de crecimiento.

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