16 agosto 2010

UNA INDUSTRIA DE SAUCE VIEJO QUE SE PLANTA EN BRASIL

"Sin la experiencia del equipo humano de la planta de Sauce Viejo, (7 ejecutivos) hubiese sido imposible acometer el trabajo", explica el líder del proyecto.

La información puntual es que PB Leiner abrió operaciones en Brasil, donde invertirá más de 40 millones de dólares para levantar una planta que fabricará lo mismo que produce en Sauce Viejo: gelatinas alimenticias y farmacéuticas. La otra novedad, es que el proyecto está gestionado por ejecutivos surgidos en el día a día de la fábrica santafesina.

"Todo lo hicimos con gente de Santa Fe. Desde el estudio de factibilidad que se presentó al grupo (la multinacional belga Tessenderlo, propietaria de PB Leiner), hasta la instalación de la planta", comenta Javier Martín, quien hasta hace unos meses era gerente general de la fábrica local y ahora revista como gerente general regional para el área Sudamérica y Asia Pacífico.

En el camino, fue necesario implementar programas de marketing, financiamiento, arquitectura, layout, adquisición de equipos, compra de materia prima y otros suministros. "Los programas se subdividieron y esto generó un total de 600 tareas con responsables y fechas determinadas. Sin la experiencia del equipo humano de la planta de Sauce Viejo, (7 ejecutivos) hubiese sido imposible acometer el trabajo", explica el líder del proyecto.

Algunas razones

La decisión del Grupo Tessenderlo de instalarse en Brasil, obviamente se relaciona con la necesidad de actuar, desde dentro, en el mercado de una potencia mundial emergente. Pero también intervinieron otros factores.

Uno de ellos es que la fábrica de Santa Fe está trabajando casi al máximo de capacidad, aún después de tres ampliaciones sucesivas, entre 2005 y 2009, que significaron inversiones por 25 millones de dólares, para incrementar la producción desde 4.900 toneladas anuales de gelatina a las casi 10 mil que se elaboran en la actualidad.

"Desde una perspectiva internacional, el crecimiento de una planta alcanza niveles críticos, donde surgen riesgos. Cualquier inconveniente en esa fábrica afecta la producción total de la empresa en la región. Por eso es necesario evaluar otras ubicaciones", explica el gerente.

Agrega: "En Sauce Viejo todavía no llegamos al límite de producción, pero estamos en un nivel donde no conviene continuar incrementándola, no sólo por el riesgo, sino también porque comienzan a manejarse volúmenes de materia prima y equipos, que operacionalmente resulta complejo administrarlos".

Desde cero

"Fuimos a un país que no conocíamos, ignorábamos su legislación, sin contactos, ni puntos de referencia. Luego de manejar 5 mil kilómetros recorriendo curtiembres llegué, gracias al GPS, hasta Cuiabá, la capital del Estado de Mato Grosso", narra el gerente.

El único dato concreto era que la producción ganadera brasileña se está desplazando hacia esa región, acompañada por los frigoríficos. Pero como en Cuiabá no conocía a nadie, no tuvo más remedio que recurrir a la guía telefónica.

Es imposible en este espacio pormenorizar lo que sucedió después de los primeros llamados a ingenieros y contadores de la ciudad. Pero a partir de entonces varios intendentes disputaron el proyecto para su jurisdicción. El que lo obtuvo (de la población de Acorizal), donó 20 hectáreas para la instalación, el gobernador del Estado se puso disposición de los inversores, la administración provincial liberó a la empresa del pago de tributos por 10 años, el Banco de Brasil empezó a tramitar un crédito de largo plazo, y la Secretaría de Ciencia y Técnica de Mato Grosso resolvió, en 24 horas, implementar de inmediato cursos en Acorizal, para formar mano de obra fabril entre una población con empleo básicamente agropecuario.

"Cuanto más gestionábamos, más nos entusiasmábamos", admite Martín. Ahora resta esperar que en el segundo semestre de 2011 la planta comience a producir unas 5 mil toneladas anuales. Cuando eso suceda y se sume a las 10 mil toneladas que se elaboran en Santa Fe, los ejecutivos que se forjaron en Sauce Viejo serán responsables por casi el 35 por ciento de la producción mundial de gelatinas de PB Leiner.

Para Javier Martín (ahora revista como gerente general regional para el área Sudamérica y Asia Pacífico.) "Se cree que estas cosas sólo pasan con egresados de Harvard, pero estamos ante un caso de internacionalización de una empresa, soportado con recursos santafesinos".

Fuente: Diario El Litoral

CPN. MONJO FERNANDO.

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