10 septiembre 2010

EL ESCÁNDALO DE LA WEB 2.0: HIPERACTIVIDAD IMPRODUCTIVA



La superficialidad impide la profundidad. Nicholas Carr, experto de la Universidad de Harvard,  notó que perdía el hilo en lo que hacía y quería volver a su PC. La superficialidad es el daño que Internet le causa al cerebro.

Al adaptarse al estilo de la red la  información no se conecta, impidiendo la asociación de  ideas y el buen uso de la memoria. Los internautas son rápidos y automáticos, pero menos rigurosos y profundos.

Si bien se lee en Internet más que en los años 80, cuando la fuente de distracción era la TV, este universo inagotable que permite encontrar cualquier cosa, nos hace leer a los saltos y el cerebro se vuelve impaciente y desobediente para  realizar una lectura completa.

Lo poco que se gana se pierde al razonar. El pensamiento racional requiere analizar, comparar, deducir. La lectura profunda acompaña al pensamiento en el proceso  de generar ideas propias. El mundo es demasiado complejo como para ser explicado de ese modo, mientras tanto las empresas lucran con cada click que nos incentivan a producir.

Algunos recuerdan con nostalgia los viejos tiempos. Hoy el intelecto sustituyó a la potencia física por efecto de la tecnología. Los antiguos se guiaban por los ciclos naturales  ahora todos tenemos reloj pero nadie tiene tiempo. La proliferación de cursos y técnicas para administrarlo indican que la presión se está volviendo insoportable. 

Tal como se apura a bajar del avión la gente quiere chequear al mismo tiempo su correo, navegar en internet y hablar por celular. Así  no puede organizarse, hacer su tarea, ni separar lo urgente de lo importante.
El uso de la web como una extensión del sistema nervioso genera  déficit de atención.

La hiperactividad improductiva es tener mucha acción y poco rendimiento. 

El resultado es que en lugar de elegir proactivamente lo que se precisa y concentrarse en eso, se están perdiendo facultades cognitivas básicas, como las de escribir y leer un texto completo.

No dejes para mañana.. La tecnología  permite guardar y ver después, entonces la memoria no se ejercita y se dejan tareas pendientes. Frente a la PC se dialoga por  MSN, se escriben mensajes de texto, se habla por teléfono y, de paso, se hace que se trabaja. Es un mito creer que se puede actuar en simultáneo y ser eficiente en todo lo que se hace.

Mientras más se abarca menos aprieta. Al no poder hacer foco se termina dañando la capacidad cognitiva.

Burn out o cerebro quemado. Lo que realmente se hace es cambiar velozmente de una tarea a otra, lo que libera hormonas del estrés, provocando fallas en la memoria y estrés.

El multitasking o hiperactividad improductiva afecta el aprendizaje, favorece al núcleo  estriado –del movimiento- y desfavorece al hipocampo -relacionado con la memoria-.

El círculo vicioso entre las dos adicciones: la pasividad televisiva y la hiperactividad improductiva ante internet, genera personalidades dispersas, reactivas y neuróticas.

La ruptura de la linealidad en la lectura impide la síntesis de contenidos, lo que no deja reflexionar para construir razonamientos y generar ideas. Se vive al día, sin futuro.

Lord Chesterfield dijo: "Hay tiempo para todo en un día, si haces una cosa a la vez, pero no habrá tiempo suficiente en un año, si haces dos cosas al mismo tiempo".

La solución es dividir la tarea sin dividir el tiempo. Así aumenta la concentración y  disminuye la fatiga. El tiempo es inmodificable pero podemos administrarlo mejor. 

Volvamos a los viejos tiempos y recordemos  lo que decía  Nietzche, que: "Los métodos son la mayor riqueza del hombre"

Si llegaste hasta aquí significa que todavía no estás completamente dañado.

Saludos y hasta la próxima.
CPN. MONJO FERNANDO
Fuente: Dr. Horacio Krell Ceo de Ilvem, contacto horaciokrell@ilvem.com
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