“Evaluación de desempeño”. Estas tres palabras producen temor y angustia a los trabajadores de cualquier parte del mundo.
Es comprensible: las evaluaciones de desempeño no se hacen con demasiada regularidad y es habitual que se hagan mal. Una buena evaluación proporciona a los empleados un feedback constructivo y sin sesgo sobre el trabajo que desempeñan. Una mala evaluación suele incluir el sesgo del supervisor y quebranta la confidencia y motivación de los empleados.
Y a la luz de los datos, parece ser que las malas superan con creces a las buenas. David Insler, vicepresidente senior de Sibson Consulting, con sede en Nueva York, estima que sólo el 35-40% de las empresas llevan a cabo buenas evaluaciones de desempeño y la mayoría se hacen anualmente “Si esperas un año para informar a los empleados sobre cómo lo están haciendo, en caso de que los resultados no seon positivos seguramente estén sorprendidos e insatisfechos."
